La
evaluación educativa ha ido desarrollando y cambiando en el trascurso de los años.
En más de tres décadas han transcurrido ya desde las primeras iniciativas,
empieza a buscar y conocer de manera
sistemática procesos y resultados del sistema educativo. En la última década se
han producido avances muy importantes, los cuales han modificado la imagen del sistema
educativo y sobre cómo debe evaluarse.
Ya que la mayor parte de los actores educativos coincide en la
importancia de realizar evaluaciones periódicas de diferentes aspectos del
sistema educativo.
La
mayor parte de estas evaluaciones se realiza de acuerdo a estándares
conceptuales y metodológicos aceptados por la mayoría de los actores
involucrados. Sin embargo, el camino de la evaluación aún enfrenta desafíos.
Las
evaluaciones de aprendizajes de esta época de 1970y 1980, propiamente dichas,
tuvieron un carácter incipiente y técnicamente fueron considerablemente
débiles; estuvieron más orientadas a la selección a niveles superiores que a un
diagnóstico de la calidad del sistema. En 1972 se aplican las primeras pruebas
en gran escala, como insumo de decisión sobre el ingreso de alumnos a la
educación secundaria. En el año 1974 se crea la Subdirección de Evaluación y
Acreditación (hoy Dirección General de Evaluación de Políticas, DGEP), dentro.
de la Secretaría de Educación Pública (SEP), y se continúan aplicando pruebas
de selección.
La
primera evaluación de aprendizajes, en sentido estricto, se realiza durante el
sexenio 1976-1982 en muestras de alumnos con representatividad nacional. La
federalización del sistema educativo coincidió con un aumento en la
preocupación de las autoridades educativas por desarrollar instrumentos de
evaluación confiables, que pudieran ser utilizados para diseñar políticas
educativas eficaces, ya que la DEGEP se encargó de diseñar y organizar
coordinaciones de evaluaciones.
Es
por ello el Programa Carrera Magisterial inició en 1992 con el objetivo de
establecer una estructura de incentivos para maestros y directores, de acuerdo
a su desempeño y al de sus alumnos. Para asignar estos incentivos se
consideran, entre otras cosas, la “preparación profesional” del docente, y el
“aprovechamiento” (aprendizaje) de los alumnos. En 2009 las pruebas con las que
se evaluaba este último factor se aplicaban a cerca de 390,000 maestros de
Educación Básica.
Estas
pruebas representaron una innovación importante dado que se orientaron a
conocer el grado en que los alumnos de primaria y secundaria alcanzaban los
niveles mínimos de aprendizaje propuestos en los programas oficiales.
Constituyen, en buena parte, el germen de la evaluación de aprendizajes tal
como se la conoce hoy en México. Entre los años 1998 y 2003, la DGEP tuvo a
cargo la elaboración de las pruebas y de los mecanismos de evaluación. A partir
de 2003, las pruebas se transfirieron íntegramente al Instituto Nacional para
la Evaluación de la Educación (INEE).
Las
evaluaciones realizadas en el marco de los programas TIMMS, LLECE, y PISA, durante
el período considerado aquí tuvieron un potencial importante para la mejora de
la evaluación educativa
TIMSS
es un proyecto patrocinado por la International Association for the Evaluation
of Educacional Achievement (IEA), con el objetivo de evaluar conocimientos en
Matemática y Ciencias. En el año 1995 México participó en la primera aplicación
del TIMSS; fueron evaluadas muestras aleatorias representativas de alumnos de 9
y 13 años de edad de escuelas tanto públicas como privadas de todo el país (más
de 20,000 y 24,000, respectivamente), quedando la aplicación a cargo de la SEP.
PISA
es un estudio desarrollado por la Organización para la Cooperación y el
Desarrollo
Económicos (OCDE) en el que han participado hasta ahora más de 60 países. Su
objetivo básico es evaluar las habilidades de los estudiantes de 15 años
inscritos en cualquier grado escolar, a partir del primero de secundaria, si
bien la mayor parte se encuentran ya en primero de media superior a esa edad.
Dado el interés del Programa por apoyar las políticas educativas de los países
participantes, se busca una amplia participación de expertos nacionales en el
diseño y adaptación de las pruebas. También se implementan actividades de formación
de los equipos nacionales encargados de la aplicación y codificación de los resultados.
Todo esto representa una contribución importante a la conformación de equipos técnicos
nacionales con alto nivel de capacitación, en particular en los países subdesarrollados.
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